Estamos en el Monte de La Redonda de Colindres, junto a la ermita de San Roque, que da nombre al árbol.
La encina de San Roque, que es como se llama este ejemplar, fue declarada en 2023 árbol del Año en España y candidata a Árbol del Año en Europa. Se trata de un ejemplar de Quercus Ilex, de más de 400 años de edad, que alcanza los 16 metros de altura y un perímetro de tronco que oscila entre los 3,70 y los 4,40 metros, además de contar con una estructura armónica en sus ramas y una copa equilibrada.
La encina es el árbol más abundante de España, constituyendo, nada más y nada menos, que el 20% de la masa forestal del país.
En Cantabria, aunque no es tan abundante como en otras latitudes, tenemos unos hermosos encinares, muchos de ellos en zonas costeras.
Pero es que esta encina, además de majestuosa, es una superviviente. Por este, aparentemente apartado rincón, era por donde discurría el Camino Real o de Castellanos. Antiguamente la zona estaba poblada de bosques. Durante el apogeo de los Reales Astilleros de Falgote, cuando la encina era un retoño, en las riberas de Colindres se construyeron grandes galeones para la Armada Real y la Carrera de Indias. La gran demanda de madera desencadenó la tala masiva de los bosques, dejando un paisaje deforestado para la posteridad.


Nuestra Encina era entonces un retoño y no tenía interés maderero. Por eso se salvó de la tala, sobreviviendo durante estos años a enfermedades, nuevas talas y deforestaciones, incendios y todo tipo de avatares.



Durante los siguientes años, creció, resistió y permaneció ahí, apareciendo representada en 1778 en el plano de la Ruta de la Sal (documento conservado en el Archivo Histórico Nacional), como una referencia principal del camino. La Ruta de la Sal, era el camino que utilizaban los mercaderes de las salinas de Castilla, para llevar su preciado producto hasta la costa. Servía, sobre todo, para elaborar los preciados pescados en salazón, como las anchoas.
Durante el mes de agosto, coincidiendo con su onomástica, en la ermita San Roque se celebra una animada romería, en la que la gente come, canta y baila, a la sombra de nuestra encina.
Que es un árbol cargado de historia y simbología lo refleja la canción popular:
“Colindres tiene historia
Y yo la guardo en mi memoria
Hay una gran encina
Que saluda al que camina
Ha visto enfermedades
guerras y otras maldades
También ha visto fiestas y reyes y reinas».
Aunque algún amigo de Colindres, de toda la vida, me ha confesado que esa canción no la ha oído en su vida y que seguramente será una creación reciente y sin arraigo. Pero la encina ahí está… y esa lleva 400 años arraigada.
